ZAMORA Escapó del infierno de Mamá Rosa y prefirió vivir en la calle

*Incluso huyó hacia los Estados Unidos por el temor que le tenía a la encargada del albergue y a sus empleados.

Escapó del infierno de Mamá
Rosa y prefirió vivir en la calle

ZAMORA, Mich.- 18 de julio.- Agencia ESQUEMA.- Trabajos forzados en la construcción de casas, comida podrida, torturas, insalubridad, limosneo obligado, persecuciones y visitas superficiales de los gobernadores michoacanos que nunca vieron más allá de sus narices, son parte del escenario dantesco que describió Jesús, quien de niño fue habitante de la Casa Hogar La Gran Familia, de donde escapó del infierno de Rosa del Carmen Verduzco Verduzco, alias Mamá Rosa y prefirió vivir en la calle antes de seguir bajo condiciones infrahumanas, al grado de escapar hacia los Estados Unidos por el temor que le tenía a la encargada del albergue y a sus empleados, según narró.

            El entrevistado ingresó a La Gran Familia cuando apenas tenía nueve años de edad, en la década de los ochenta; su madre fue quien lo internó allí, púes creía que en ese sitio iba vivir mejor, pero la mujer estaba equivocada, pues detrás de los muros del lugar se ocultaba una historia de terror.

Aún con voz angustiada, como la del niño que alguna vez fue, Jesús explicó con la impotencia ya liberada, los abusos que sufrió en la casa hogar de Mamá Rosa, a quien acusa de haberse enriquecido a costa de los pequeños que albergaba.

El hombre platicó que Rosa del Carmen Verduzco supuestamente tiene varias propiedades, mismas que dijo, construyó con mano de obra infantil: “Yo conozco sus casas, son tres en las que participé, pues nos llevaban a construir y no regresábamos a comer hasta que terminábamos una jornada como un adulto; se nos caía un bote de mezcla y nos daban de garrotazos y la orden era: Bájate corriendo por otro bote, y hasta que acabáramos.

“Ahora digo yo, esas propiedades ¿De dónde salía el dinero para comprarlas? y la respuesta es simple, de lo que nosotros mismos pedíamos, porque nos sacaban a la calle a limosnear, cada año se hacía el llamado “kilómetro” que no era otra cosa que pedir dinero, había personas que le daban -a Mamá Rosa- 10 mil pesos, otras cinco mil y lo menos era de 200 a 100 pesos; recorríamos todo Zamora hasta las colonias más pobres, mucha gente dice: Es que les mataba el hambre, sí, pero con fruta podrida, mientras que ella agarraba millones de pesos”.

Los verdugos

Jesús indicó que los “achichincles” de Mamá Rosa eran El Zito, El Quiro, La Pulga y el más temido de ellos, a quien apodaban El General, todos ellos encargados de “cuidar” a los chiquillos, aunque su verdadero papel era el de verdugos, refirió el ex morador de La Gran Familia.

“Los que se encargaban de golpear a los niños los puedo mencionar, no me sé sus nombres, pero sí sus apodos, ellos son El Zito, El Quiro, La Pulga y El General, éste era el más cruel para torturar, incluso a mí me desmalló en una ocasión; en la actualidad, acá afuera él me ha pedido perdón por lo que me hizo, pero no tanto porque lo perdone sino porque sabe que ahora que soy un adulto podría defenderme y atacarlo y ese es su temor creo yo”.

El escape       

            De igual forma Jesús recordó cuando escapó del mundo atroz llamado La Gran Familia: “Lo hice pero con el miedo de que me agarraran y me golpearan, fui a parar hasta San Antonio, Texas, me fui de aquí como a los 11 años y para irme sin conocer una gran ciudad como esa, imagínese el terror que llevaba para huir tan lejos y ahora lo único que quisiera es que no quepa duda de los abusos que cometían estas gentes.

“Cuando escape me tuve que ir caminando hasta La Piedad, de ahí tomé un tren carguero a la ciudad de México y hasta allá me fueron a seguir, iba con otro compañero y al perseguirnos a él sí lo agarraron, pero yo huí y me fui hasta Laredo, Tamaulipas, luego a los Estados Unidos, donde me refugie con una familia de cristianos por dos meses.

“Después tomé otro tren carguero para Chicago, pero me equivoqué y terminé en Ciudad Juárez, después en Mexicali, donde viví un año en la calle y vendía periódico en La Garita para poder comer; siempre trataba de andar limpio y entre la gente para así pasar desapercibido y que no me vieran como un niño de la calle, porque no quería regresar con Mamá Rosa”.

Solo espera justicia

¿Y ahora que Mamá Rosa es investigada qué opina usted?, se le preguntó a Jesús y él respondió: “Me da gusto que se haga justicia porque en ese tiempo incluso llegó a venir el gobernador a ‘revisiones’, pero nos adiestraban bien, nos decían: Ya saben, va a venir gente importante y al que veamos hablando con alguna persona ya saben, con eso controlaban todo, les hacían su buena comida, se retiraban y no pasó nada.


“Ellos -los gobernadores- nunca pasaban al segundo patio, siempre pasaban al primero, al auditorio o al comedor, nada más; ese día para nosotros era el más feliz porque sí nos daban de comer bien, era un paraíso, pero ya yéndose ellos se acabó la fiesta amigo y de regreso al infierno, empezaba lo real”.

Mas noticias