OCUMICHO El Señor de los Milagros

*Miles de fieles acuden a dar gracias o pedir un favor.
OCUMICHO, Mich.- 16 de Septiembre.- Agencia ESQUEMA.- El Señor de los Milagros ya existía desde antes, desde nuestros antepasados, refieren las personas mayores, es venerado por centenares de fieles que acuden cada año a dar gracias o pedirle, bailando, algún favor o milagro. Aquí, en esta población, paradójicamente conocida por sus famosos “diablitos”, se dan cita miles y miles de personas a demostrar y refrendar su fe católica.
Ocumicho, ubicado en la Meseta Purhépecha, perteneciente al municipio de Charapan, es un lugar de topos y tuzas, pero también lugar de artesanos, con una población de más de tres mil habitantes, de los cuales, casi la mitad han emigrado al vecino país del norte y el resto de alquilan como jornaleros y se dedican a la elaboración de los “diablitos”.
Cada 14 de septiembre, se venera al Señor de los Milagros; el carguero organiza la fiesta en su casa donde da de comer a los danzantes, músicos e invitados. En este caso, los cargueros fueron Antonio Elías Hernández, quien radica en Estados Unidos y no pudo venir a México, pero envió a su esposa Esperanza González Bernabé, quien se encargó de la fiesta con el apoyo de sus familiares.
“Los santiagueros” o la danza de “los caballitos”, originalmente era danza dedicada en honor a Santo Santiago; hay otras, como la de Los Viejitos, Los Apaches, Baile del Cristo y Los Moros, ésta última que le bailan a los santos patronos, San Pedro y SanPablo, el 29 de junio, según comentarios de Isidoro Pózar Quiroz, J. Jesús Felipe Elías y José Elías Rosas.
La danza de “Los santiagueros” la formaron 25 jóvenes y niños  ataviados con capas y simulando ir montados en un caballo, llevando en la diestra un gran machete, quienes van acompañados de elegantes señoritas y niñas que llevan una sonaja en la mano que hacen sonar al ritmo de la música de la orquesta La Herencia de Tatá Miguel Vicente.
Parten los danzantes formados de la casa del carguero hacia el templo, a la misa, al término, bailan en el atrio ante una multitud, luego en la plaza principal y regresan a comer el famoso y tradicional churipo y corundas, que se prepara en la mayoría de las comunidades de la Meseta, pero en cada lugar pareciera que sabe diferente.
Y en San Juan Nuevo, el turismo religioso es multitudinario; largas filas de peregrinaciones, de ciclistas, provenientes principalmente del Estado de México, inundan, literalmente esta población, para visitar al Señor de los Milagros y agradecerle o pedirle algún favor.

Aquí, en esta comunidad fundada posterior a la erupción del volcán Paríkutin en febrero de 1943, el turismo religioso es uno de las principales fuentes de ingreso económico, y se les recibe y atiende bien por parte de las autoridades municipales y religiosas.

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